Indígenas Nasa del sur del Meta cultivan café para el mundo


Ubicado entre los ríos Cafre, Berreador y Lucía, el Resguardo Indígena Nasa Villa Lucía es un lugar de difícil acceso. El recorrido inicia en la cabecera municipal de Mesetas, si el clima es seco, basta con 40 minutos en carro para avanzar 17 kilómetros entre paisajes selváticos. Luego, en un punto llamado La Granja, viene el camino de herradura. Al menos una hora a lomo de mula; al filo de abismos y cruzando cascadas para llegar al resguardo.

Unas 59 familias de la etnia Nasa Yuwe viven allí y deben hacer este recorrido una y otra vez para bajar bultos de café listos para moler. El pueblo Nasa es proveniente del departamento del Cauca. En 1974, por cuenta del conflicto armado en esa zona, algunas familias empacaron sus cosas y, según ellos, emprendieron la travesía de buscar un lugar tranquilo donde vivir. El camino los llevó a Mesetas, Meta, y casi sin darse cuenta encontraron lo más alto de la montaña para sembrar café y nuevas oportunidades.

“Salimos de Suárez, Cauca, y vinimos a Mesetas en calidad de jornaleros, recogiendo café. En ese tiempo esto era zona cafetera. La tierra era buena, se daba maíz y frijol, entonces decidimos quedarnos y jornaleábamos en tiempo de cosecha. Ya en diciembre y enero nos veníamos a la montaña a sembrar nuestro café”, cuenta el indígena Nasa de 62 años, Hipólito Yandi Campo.

Hoy el Resguardo Villa Lucía cuenta con su marca de café propia y 100 por ciento orgánica: Café Nuestra Tierra. Así lo explica, Libia Omaira Epe, gobernadora del Resguardo Indígena Villa Lucía, “cuando mi generación empezó a cultivar nosotros usábamos químicos, pero luego nuestros Mayores nos dijeron: ‘oigan, cuando nosotros cultivamos no usábamos químicos’. Nuestros Mayores son gente sana, hay que verlos; no les pasan los años. Entonces, decidimos mirar hacia atrás y empezamos a cultivar orgánicamente”.

Epe, que lleva 3 años al frente de la gobernación del Resguardo, sabe que su bastón de mando no solo la proyecta como autoridad en territorio sino, además, como la responsable del futuro de su comunidad.

“Ser Gobernadora significa mucho, significa sentirse con esa confianza de la comunidad para que una mujer sea su líder. Nosotros como mujeres tenemos las mismas capacidades que un hombre, de pronto, somos más entregadas al proceso, nos preocupamos por el bienestar de la familia y los comuneros”, afirma Epe.

La Gobernadora del Resguardo, tiene muchos planes para su comunidad, entre ellos posicionar nacional e internacionalmente la marca Café de Nuestra Tierra, que hoy se vende en el Barrio Centro de Mesetas, Meta, en precios que rondan los 16 mil pesos por libra. “Nuestro café ha ganado tazas de la excelencia. Hacemos un café especial, sembramos un café limpio. Pensamos en el consumidor. Hacemos un café de buen perfil y con él queremos contar la historia de nuestro pueblo”, explica Epe.

Para lograrlo el proyecto Mascapaz del Fondo Europeo para la Paz apoya con el fortalecimiento de la transformación del café especial producido en el resguardo, y el proceso de comercialización.

Según Edgar Avella, profesional de la Unidad de Gestión del proyecto Mascapaz, que ejecuta el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI, es claro que, “hay alternativas económicas en las iniciativas indígenas. Nuestros resultados permitirán que la gente conozca los paisajes de Mesetas y sepan que aquí se hace el mejor café del mundo”.

“Queremos darle gracias a la Unión Europea por tener en cuenta a las comunidades indígenas y que todo estos proyectos que están en territorio podamos trabajarlos bien, ya hemos hecho proyectos con ellos y han llegado a feliz término. Esto hace que día tras día las familias del resguardo mejoren el bienestar de familia”, concluyó la Gobernadora del Resguardo Indígena Villa Lucía.