Bibliotecas al campo logra primeros 1.000 beneficiarios


17 departamentos y 35 municipios diferentes ya disfrutan de la nueva iniciativa de la Universidad de La Salle

Entrar en segundos a un mundo fantástico lleno de historias asombrosas donde lo imposible sucede y lo inalcanzable ocurre es posible gracias a la magia de la literatura. Y es justamente lo que está ocurriendo en 17 departamentos y 35 municipios de Colombia a los que ha llegado la nueva iniciativa social y rural de la Universidad de La Salle, llamada Bibliotecas al Campo que comenzó en 2015 y tres años después ya cuenta con sus primeros 1.000 beneficiarios.

En el programa participan estudiantes del Programa de Ingeniería Agronómica que se dicta en Utopía (Único campus colombiano creado exclusivamente para ofrecer becas a jóvenes bachilleres de zonas rurales afectadas por la violencia), los cuales se convierten en voluntarios para promover la lectura en sus comunidades de forma que de manera natural el verbo leer, entre a hacer parte de las actividades del día como lo son ordeñar, cultivar, limpiar.

“Bibliotecas al Campo tiene 3 objetivos. Primero llevar los libros y la lectura a las comunidades de los estudiantes del Proyecto Utopia. Segundo, crear mediadores de lectura y Utopias, pues en muchas poblaciones del campo Colombiano, las ideas son solo sueños, son Utopías, están lejos e inalcanzables y consientes de esto, los jóvenes Utopienses acercarán muchos sueños y utopías a los habitantes de sus comunidades. Tercero: llevar conocimiento al campo para trasformar positivamente al país, con profesionales más sensibles y comprometidos con sus territorios, con la paz y el posconflicto”, explica Maryudy López Avella, Directora de la Biblioteca de Utopía; Campus Universitario de La Salle en Yopal, Casanare.

Erase una vez…

Todo comenzó en 2015 viendo las alarmantes cifras de analfabetismo rural. Así que con el ánimo de promover líderes que ayuden al desarrollo de sus regiones, la Universiad de La Salle a través de la Oficina de Bibliotecas, creo el programa de extensión bibliotecaria ‘Bibliotecas al Campo’ que llega a lugares donde el común denominador es por una parte el potencial de la gente, la belleza natural, la abundancia de frutos exquisitos y ríos majestuososo. Pero por otra, están las ausencias. No hay infraestructura educativa, ni vías, ni libros, ni oportunidades.

“Cada cuatrimestre de manera voluntaria 30 estudiantes de Utopía se postulan para hacer parte del programa de extensión bibliotecaria ‘Bibliotecas al Campo’. Luego empezamos el proceso de capacitación y formación en ténicas de lectura, ejecicios pedagógicos y liderazgo para que cuando lleguen a sus comunidades tengan las herramientas para ser agentes transformadores que aportan al desarrollo de nuestro país. Cada voluntario se le entrega un morral con 30 libros y material didáctico para el desarrollo de las actividades” añade López.

Aunque en muchos casos llegar al lugar es muy difícil por las condiciones geográficas de algunas regiones, estos valientes estudiantes emprenden su camino hacia lugares afectados por la violencia con la convicción de llegar a sembrar otra realidad durante su jornada vacacional (el periodo es diferente a los semestres de la capital porque en Utopía se estudia por cuatrimestres).

Las voces de los voluntarios

“Vivir la experiencia y ver como las personas reciben estas iniciativas con cariño en mi zona de origen me llena de satisfacción. Tuve la oportunidad de ver como dos familias que prácticamente vivian en guerra y no permitían que sus hijos se juntaran, volvieron a hablar y se reconciliaron en una de esas tardes de lectura. Hechos como ese me motivan a seguir haciéndolo”, afirma Rafael Pacheco, estudiante de Utopía y voluntario de Bibliotecas al Campo del municipio de Pueblo Bello, César.

“Lo que más de gusta es la literatura infantil y la pintura. Así que cuando voy a mi tierra, organizo a los niños por edades para que tengan actividades que les resulten desafiantes. Luego le incorporamos cuenteros para usarlo como un recurso diferente. No hacemos la lectura pasiva que todo el mundo se imagina cuando se le habla de libros, sino que jugamos y eso lo hace dinámico” explica Luis Serrato, estudiante de Utopía y voluntario de Bibliotecas al Campo, oriundo del Departamento del Meta, municipio de Lejanias.

“Lo intenté tres veces y al comienzo parecía que no fluía. Luego me lleve una gran sorpresa porque los niños empezaron a llegar. Ese día puse a prueba todo lo que nos enseñan en la inducción y usando el dibujo y dinámicas logre agruparlos por edades e integrarlos. Hoy que ya los niños son lectores puedo ver la importancia de llegar libros a zonas tan apartadas”, explica Joan David Bolívar, estudiante de Utopía y voluntario de Bibliotecas al Campo, oriundo de Monterey, Casanare.

¿Cómo enamoran los jóvenes a los campesinos de los libros?

Existen diferentes modalidades de trabajo, por ejemplo:

• Desarrollo y creación de bibliotecas semilla (bibliotecas comunitarias)
• Bibliotecas viajeras (van llegando a nuevos lugares cada vez).
Lo anterior, apoyado por momentos de aprendizaje a partir de la lectura en voz alta que incluyen actividades lúdicas como jugar, pintar, colorear donde surgen espacios de conversación, circulación de libros, creación (escritura creativa), recuperación de saberes locales y conocimientos culturales transmitidos de generación en generación.

Resultados

En dos años de existencia, Bibliotecas al Campo ha fortalecido el rol de los estudiantes de Ingeniería Agronómica de la sede Utopía como lectores y promotores de lectura comprometidos con la educación de niños, jóvenes y adultos de los campos colombianos; aún más, con la transformación positiva de sus territorios, con la democratización del conocimiento y la conformación de redes de lectura rurales, tanto en sus zonas de origen como en diferentes corregimientos del territorio nacional, que le permiten a sus pobladores vivir experiencias inolvidables a través de los libros.

Hasta el momento el programa ha llegado a 17 departamentos (Antioquia, Arauca, Bolívar, Boyacá, Caquetá, Casanare, Cauca, Cesar, Córdoba, Cundinamarca, Guaviare, Huila, Meta, Norte de Santander, Putumayo, Santander y Vichada) impactando en 35 municipios diferentes del territorio colombiano. Estos territorios coinciden con las zonas de origen de los estudiantes del proyecto educativo Utopía.

El programa ha tenido muy buenos resultados. Diferentes comunidades han recibido a los jóvenes promotores con gran acogida y ahora esperan su regreso con nuevos libros. De las primeras 30 bibliotecas viajeras, 8 estudiantes decidieron abrir una biblioteca semilla, en su comunidad, llevaron libros que se quedarían definitivamente en estas bibliotecas semillas (bibliotecas comunitarias).

La Universidad de La Salle y el programa Bibliotecas al Campo, fortalecen el diálogo de saberes entre la academia y la sociedad, entre la universidad y los territorios. Para sus creadores la meta es convertirse en un referente de trasformación social a través de la lectura, en espacios para vivir la fraternidad comunitaria, en un camino para el posicionamiento de las bibliotecas rurales y, sobre todo, para la formación de profesionales íntegros con sensibilidad y responsabilidad social para trasformar las estructuras de la sociedad colombiana.