Recuperar el río Bogotá, el momento es ahora


Una orden judicial y la actualización del plan de manejo hacen que la descontaminación y recuperación de las aguas del río Bogotá pueda ser una realidad en el mediano plazo. De la voluntad política y de que cada uno haga lo que le corresponde dependerá que se logre esta labor histórica para la ciudad y la región.

Según la leyenda que conservaban los muiscas, el sabio Bochica, después de romper la piedra milenaria, inundó la sabana creando un torrente cristalino e imparable que iba hacia el infinito. En el proceso de colonización, esa historia de fábula aterrizó en la realidad de las actividades humanas y de una ciudad que nació y creció dándole la espalda a uno de los elementos ambientales más importantes para Bogotá y la región.

¿Estamos a tiempo de reconocerlo y recuperarlo? Sí, hoy es el momento de nuestro río Bogotá. Debemos conocer su historia para entender no solo la responsabilidad que tenemos en su contaminación y olvido, sino para prepararnos para las consecuencias que a futuro el planeta tendrá, por no concientizarnos a tiempo de su cuidado y conservación.

La recuperación del río Bogotá ya se emprendió, y como representantes de una actividad que construye región, queremos invitar a todos los actores a que nos articulemos y trabajemos por la construcción de ciudades de calidad que garanticen un desarrollo sostenible para la región.

Parte de ese trabajo es velar por en el cumplimiento de las órdenes de la sentencia dictada en 2014 por el Consejo de Estado, que dictamina que los 46 municipios que conforman las tres cuencas del río, deben tomar acciones muy concretas para su saneamiento.

A la fecha, gracias a esta sentencia se ha logrado la adecuación hidráulica de la cuenca media, se avanzó en obras que permitieron ampliar la ronda del río en seis millones de metros cuadrados, se retiraron cerca de ocho millones de metros cúbicos de basuras y se sembraron 1.200 árboles, logrando dar inicio a la rehabilitación ecológica de la ronda.

La actualización del Plan de Ordenamiento y Manejo de la Cuenca (POMCA) es un reto para los actores públicos y privados, ya que se trata de un instrumento que tiene la fuerza para establecer los lineamientos fundamentales desde el orden regional para la preservación del afluente. Pero necesitamos que estos lineamentos sean acordes con la realidad del río y de su territorio. Por eso, es importante que su adopción se conjugue de forma adecuada con el ordenamiento territorial, y evitar así un desarrollo desarticulado de los municipios que podría desencadenar en un caos para el progreso sostenible de la región. Estamos en un momento histórico y clave para lograr el adecuado desarrollo territorial.

El objetivo que nos debe unir, y para el que llegó el momento, es superar los años en los que el desarrollo le dio la espalda al río, y convertirlo en el punto de conservación ambiental e integración con los vecinos, que sea motivo de orgullo y apropiación para los ciudadanos. Asumamos su defensa y unámonos para lograr las acciones que le aporten a su recuperación y seamos el referente para las futuras generaciones.

Martha Cecilia Moreno Mesa
Gerente de Camacol Bogotá y Cundinamarca