Ser mamá no te impide triunfar como profesional


Existe un prejuicio que vincula el hecho de ser madre con la frustración profesional. Sin embargo, existen mujeres que están tumbando este mito social dirigiendo compañías.

Ser mamá está asociado a la ternura, la protección y las labores del hogar; así mismo, existe una creencia implícita sobre la frustración profesional de la cual podría ser víctima una mujer al quedar embarazada sin haberse graduado de la universidad o sin estar casada, porque el embarazo se considera un fracaso sino está planeado y si no responde a una serie de convenciones sociales.

De otro lado, la maternidad para mujeres en condiciones económicas no privilegiadas supone una lucha constante por mantener a los hijos (en algunos casos sin contar con el padre). Esto también conlleva a que la mujer no se desarrolle profesionalmente, ya que necesariamente deben trabajar para llevar las riendas de un hogar, a diferencia de las mamás que tienen posiciones sociales y económicas que les permiten escoger su estilo de vida sin preocuparse por los gastos -evidentemente las primeras están en doble desventaja-.

Sin embargo, la dedicación asociada al género femenino ha permitido que el mito se desdibuje en ambas condiciones. Cómo no exaltar la labor de la mujer en el mundo empresarial y en el campo productivo, si son las madres las mejores administradoras que existen. Por su perspectiva y experiencia de vida, las mujeres que asumen parte o todos los gastos de un hogar, son ideales para dirigir compañías de todo tipo o sus propios emprendimientos.

Es posible resaltar algunos perfiles ejemplares como el de Adriana Salcedo Gómez, quien siendo madre de dos hijas ha logrado alcanzar el éxito profesional dentro de la multinacional líder en Calidad de Vida, Sodexo, la cual desde hace unos meses la nombró Country President.

El papel de madre jamás truncó sus sueños profesionales y ser una administradora exitosa no frustró su capacidad por ejercer la labor de madre a toda cabalidad. Desde su distinguida posición, Adriana ha trabajado en aumentar el número de mujeres en cargos directivos porque en la gestión operativa de la compañía el balance de género es una meta alcanzada.

Según algunos estudios, las mujeres con capacidad de decisión y de mando, y cuyos roles incluyen explotar estas características, incrementan los indicadores de ventas, porque cuentan con la capacidad de visualizar las tendencias de compra. Así que una mujer que ocupe un cargo directivo, que además sea mamá, podría llevar a las empresas por un camino de éxito e incremento de niveles de competitividad.

No obstante, solo el 12% de las empresas que operan en el país han entendido esta tendencia. El otro 88%, según estudios de la organización Equipares, no lo han conseguido o ni siquiera han buscado un cambio en sus políticas institucionales.

Salcedo ha reiterado en múltiples ocasiones que el problema de las mujeres se deriva de un temor a dejar de lado los hijos por asumir mayores retos laborales. Así mismo, existe un falso prejuicio social que vincula a las mujeres al cuidado y crianza de los hijos, las labores del hogar, mientras que a los hombres se les ha delegado un rol de sustentador económico.

De este modo, ser madre no implica de ninguna manera un impedimento para lograr los sueños profesionales, para tener un hogar feliz y ser exitosa en todos los sentidos. De igual manera el ser hombre no implica que no se pueda asumir un rol más emocional y dedicado dentro del propio hogar.

Los mitos sociales deben ser tumbados, iniciando en un cambio mental de las personas, pasando por la cultura organizacional y elevarlo a la categoría de políticas de Gobierno, para que todos los días las mujeres que decidan ser madres, no se frustren y puedan alcanzar sus sueños.